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Violencia es Mentir

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Terminada la peor actuación de la historia del periodismo carroñero argentino, hoy desde El Disenso te contamos que pasó realmente en Olavarria.

Antes de la Misa, el Indio mandó un mensaje de lo que se veía venir:

Quienes vayan a ver al Mister no pequen de inocentes. Cuiden a quién tienen al lado. Este es un momento especial. Hay intereses oscuros que con pocos miembros pueden alterar la fiesta. A bailar y cantar es a lo que vamos y eso haremos. El sábado, a cuidarse y a cuidar de quienes nos rodean, aunque no los conozcamos. Cierta gente de mierda (debería puntualizar: PODEROSA gente de mierda) se regodearía si alguien sale lastimado. No le demos el gusto“.

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Bochorno  de la Agencia Oficial de Noticias

El día de la fiesta llegó y a la 1:23am Télam, la “Agencia de noticias oficial de la República Argentina” dio una clase magistral de periodismo basura buscando el título más catastrófico de la noche: “Hay 7 muertos y decenas de heridos por una avalancha en el recital del Indio Solari en Olavarria“.

Ante el hecho trágico las grandes redacciones mostraron la responsabilidad que las caracteriza, operando como en una subasta, cada titular aventuraba un muerto más que el anterior. Es que en tiempos de posinformación el periodista exitoso no es el que informa, sino el que viraliza.

La bajeza del periodismo vernáculo, que generalizó el pánico en su afán manipulador y desinformativo, no pasó desapercibida para el Indio, que desde su Facebook avisó:

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Mensaje del Indio luego del show

Recién el domingo a las 17:49 la agencia Télam se retractó por el caos generado y pidió disculpas, quizás presionada por el comunicado de la Comisión Interna de los trabajadores de Télam, que dejaba en claro que la precariedad de recursos impide un sano ejercicio del periodismo. Según el documento, la Agencia Oficial no estuvo en condiciones de enviar un corresponsal, que conllevaba un gasto operativo de 10 mil pesos. Queda pendiente preguntarse qué partida presupuestaria necesita un periodista para ser prudente cuando el estado abandona la agencia oficial a las buenas del mercado.

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Telam pide disculpas

 

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Infobae subio la apuesta y anunció 10 muertos

Lo que en Télam resulta bochornoso en otros medios es rutina y no faltaron los terro-periodistas que agitaron el pánico aventurando que había, por lo menos, diez muertos.

Estas versiones llegaron a oídos de Claudia Elizabeth Rubén y su esposo, que estaban en Berazategui preocupados porque su hijo no atendía el teléfono. El matrimonio, confiando en lo que leía en los medios y temiendo lo peor, se lanzó a la ruta con rumbo a Olavarría, pero su recorrido se truncó en San Miguel del Monte, con un trágico choque frontal.

Más tarde, los medios decidieron ignorar el informe de la autopsia realizado por el Médico Legista Roberto Vasermanas, donde se detallaba que Javier León falleció por trombosis cardiopulmonar y no por aplastamiento, mientras que Juan Francisco Bulacio “murió por paro cardiorespiratorio traumático” pero que “el cuerpo no presentaba señales de aplastamiento interno, por lo que su muerte no habría sido producto de la avalancha“.

El informe de autopsia fue publicado por la municipalidad e ignorado por absolutamente todos los medios, incluso en cierto momento la esposa de Javier León contó a la prensa lo que realmente había pasado con su marido, pero los titulares siguieron ardiendo en sus propios delirios.

 

El intendente de Olavarría, que huyó en medio del recital para cambiarse los pantalones, lamentó los hechos con un simple “Se nos fue de las manos”, pero pasó en seguida a lo importante, o sea él, y se declaró irresponsable de la tragedia: “Si bien no tenemos responsabilidades legales, me siento responsable de la situación“.

Fotos Contrato por LPO

Con ese estilo que es casi escuela se lavaba las manos el joven intendente PRO, que había tramitado los permisos para habilitar el predio, y que en nombre de la Municipalidad, sin aprobación del Concejo Deliberante, había realizado las gestiones para habilitarlo judicialmente, ya que “La Colmena”, que fue alquilado por dos cuotas de $150.000, se encuentra bajo concurso de acreedores. Considerando que el intendente Ezequiel Galli, sin autorización del Concejo, constituyó al municipio de Olavarría en garante de la organización del evento frente a terceros, y teniendo en cuenta el tenor catastrófico de algunos titulares, la renovación del vestuario resulta comprensible.

Ante la prensa Galli, que ya estaría pensando en la indagatoria del fiscal, se defendió señalando que la asistencia fue fortuita: “No se esperaba tanta gente realmente. Se esperaban unas 150 mil personas y realmente fue impresionante lo que pasó“. Una cifra muy lejana al optimismo de otrora, cuando en el mes de noviembre aseguró a FM 96.3 de Necochea: “Yo creo que como mínimo, esperamos 200 mil personas“.

Más allá de los nervios por el micrófono, la capacidad de gestión del irresponsable que Durán Barba le enchufó a los vecinos de Olavarría quedó en evidencia con su sofisticado plan de evacuación, que consistió en apiñar a la gente en camiones de basura y llevarlos hasta Azul para que se encargue el intendente Bertellys, que al fin y al cabo salió del peronismo.

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Plan de Evacuación del Intendente Galli


Cuando todo era historia el estado se hizo presente y Cristian Ritondo expuso ayer, lunes, que el Gobierno de la Provincia había implementado un “Protocolo Especial de Búsqueda de Personas”. El número de personas perdidas que esperan encontrar es incierto, no hay formalización de búsqueda de paradero alguno en Provincia de Buenos Aires, sostuvo el ministro que describió más adelante el protocolo especial como una serie de “rastrillajes en descampados”, y adelantó que hoy la policía, gendarmería, patrulla forestal, defensa civil, bomberos y otras fuerzas” harán un operativo conjunto para revisar una “zona del río detrás del escenario para ver si aparece algún cuerpo, ya que por el momento revisaron todas las morgues hospitalarias, judiciales, policiales en Olavarría y alrededores, y no encontraron fallecidos.

El Gobierno de la Provincia, que en su afán de austeridad no realizó tareas de prevención ni vigilancia, terminó envuelto en un enorme y confuso operativo, rastrillando campos, buscando fallecidos en las morgues y pidiendo a las familias de las personas “perdidas” en la confusión de domingo “que formalicen denuncias de solicitud de paradero“, ya que hasta el momento el número de denuncias sobre personas perdidas en el recital permanece en cero.

Sin embargo no todos son reveses en el “Protocolo Especial de Búsqueda de Personas”, y el hombre fuerte de Vidal pudo acreditar que los operativos encontraron a “dos personas en un hotel en Azul”.

Terminada la carrera de titulares catastróficos, en El Disenso entendemos que la cobertura de los medios fue infame y creemos que lo que ocurrió en Olavarría fue una fatalidad, del latín fatālis “inevitable”. La muerte siempre es lamentable, pero es parte de la vida. Las estadísticas oficiales señalan que cada 1000 habitantes mueren 7,5 por año. En consecuencia, si juntamos un grupo de 300 mil personas, tendremos 2202 fallecimientos anuales, lo que da un promedio de seis decesos por día. Con la cantidad de gente que se reunió en Olavarría para ver el recital del Indio, la expectativa demográfica, ab initio, era que mueran seis concurrentes, y así pasó. Fallecieron dos personas en el lugar, uno en camino a la Misa, y tres en el regreso. En un espectáculo no suele haber gente muy enferma o muy anciana, sin embargo aparecen nuevos riesgos mortales como avalanchas, electrocuciones, disturbios, represión, sobredosis, deshidratación, que hacen todo un complejo panorama de peligros.

No hay que olvidar que un año atrás, en la fiesta electrónica Time Warp organizada por el Gobierno de la Ciudad en Costa Salguero en el predio de una legisladora del PRO, murieron 5 chicos en un grupo de 11 mil concurrentes. Proyectando ese número, en el recital del Indio tendríamos hoy 136 pibes muertos por sobredosis o deshidratación.

Que la muerte muestre el rostro en una multitud diez veces más grande que la población de Liechtenstein o San Marino, es inevitable. En cambio, no es fatal que 650 mil familias hayan caído en la indigencia en el último año. Esa pobreza estructural que afecta a 3 millones de compatriotas cagados de hambre para los que enfermarse y morir son casi sinónimos, no genera periodismo catástrofe, pero se lleva mucho más de seis vidas por día.

 

Si hace falta hundir la nariz
en el plato lo vamos a hacer,
por los tipos que huelen a tigre
tan soberbios y despiadados
-Violencia es mentir-

 


Agregado el miércoles 15 de marzo

El resultado del peritaje toxicológico realizado a ambos fallecidos determinó que Javier León tenía 1,70 gramos de alcohol por litro de sangre y 1,33 de marihuana y en el caso de Juan Francisco Bulacio, la proporción de alcohol era de 2,03 gramos por litro de sangre y de 1,23 gramos de estupefacientes, en su caso con presencia detectada de marihuana y cocaína. De esta manera se confirma que ambos decesos no tuvieron absolutamente nada que ver con un “aplastamiento por avalancha” quedando la posibilidad que, de configurar un fallecimiento por sobredosis, se levanten cargos contra los organizadores por falta de controles.


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