El Disenso

No fue enfrentamiento, fue asesinato: la pericia confirmó que Facundo no disparó

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en Informes/Interior/Política

A tres meses del asesinato de Facundo Ferreira en Tucumán, la fiscalía recibió desde Chaco el resultado del barrido electrónico que confirmó que el menor no disparó ningún arma de fuego, haciendo caer la versión oficial que asegura que se trató de un enfrentamiento armado y dando lugar a que la fiscal finalmente cite a los dos policías involucrados, que se especula quedarán detenidos luego de su declaración.

Facundo no disparó

En la madrugada del jueves 8 de marzo, Facundo Ferreira había ido con su amigo Juán a ver las picadas de motos en el parque 9 de Julio, un punto de reunión para niños jóvenes y adultos tucumanos. Cuando los niños de 12 y 14 años regresaban a la casa de su abuela en el barrio Juan Pablo XXIII, más conocido como La Bombilla, la policía tucumana entrenada por la Policía de Los Ángeles, le disparó 11 veces a los menores. Facundo recibió un tiro en la nuca que le provocó la muerte.

De acuerdo al parte policial, los agentes perseguían a 6 jóvenes armados que se desplazaban en motocicletas, y respondieron al fuego de los menores, señalando que el niño disparó primero contra ellos. Esta versión encontraba sustento en el dermotest realizado por Gendarmería. Sin embargo, como El Disenso señaló en exclusiva el 10 de marzo, el examen de dermotest se realizó sobre la mano derecha de Facundo, quien era un niño zurdo. Pasó más de un mes hasta que ese “detalle” fue considerado en la causa, en la que surgió también, a la luz del primer resultado toxicológico, que al menos uno de los policías involucrados en el hecho dio positivo en consumo multisustancia de cocaína y marihuana.

El proyectil que impactó en el cuerpo de Facundo tiene un recorrido ascendente. Entró por la nuca y salió por la frente. Esto implica que su cabeza estaría inclinada hacia adelante. Luego de atravesar a Facundo, la bala rozó la cabeza de Juán, hiriéndolo y dejando su trazo de ADN en el proyectil. De todo esto se deduce que Facundo muy probablemente estuviera abrazando a Juan para no caerse de la moto. La posición en que fue fusilado el niño no condice con la de un pistolero que corre en moto y dispara.

Facundo era zurdo. El dermotest positivo en la mano derecha implicaría, por lo menos, que disparó hacia los policías ubicados atrás de la moto sujetando el arma con ambas manos. Una proeza complicada para un pequeño, e incongruente con la posición que tenía al recibir el balazo. El examen dio igualmente positivo para ambas manos de Juan, que manejaba la moto. Sin embargo, no hay sospechas sobre el examen, sino sobre la interpretación del resultado, ya que las pruebas de parafina hechas por Gendarmería son sensibles a cualquier contenido de pigmentos o combustibles (nitratos, nitritos, bario, plomo y antimonio pueden aparecer en detergentes, aceites, nafta y hasta en los pañales de un bebé) y coinciden con los datos incorporados a la causa respecto a que los niños trabajaron sobre el motor de la moto y cambiaron el caño de escape horas antes de ir a la zona de picadas clandestinas. El resultado del barrido electrónico recibido por la fiscalía esta semana confirma que se trató de un falso positivo y que Facundo no disparó ningún arma.

Según se desprende de las actas policiales sobre el incidente, los efectivos asentaron que dos armas habrían estado en poder de los niños, pero solo un revolver calibre 22 habría sido confiscado por ellos junto al cuerpo de Facundo. La segunda arma nunca apareció, y a posteriori la policía explicó que se habría tratado de un “error de tipeo” en el labrado del acta. El arma hallada en la escena fue sometida a las pericias de rigor, y pudo establecerse que no tenía huellas digitales ni ADN del niño que habría fallecido empuñándola, ni de Juan, ni de ningún otro ser viviente. En el video que acompaña esta nota no se observa a simple vista el arma que luego fuera encontrada junto al cuerpo del menor de acuerdo a la versión oficial. 

Dos agentes de la policía tucumana fueron imputados por el homicidio de Facundo. Se trata de Nicolás Javier González Montes de Oca y Mauro Gabriel Díaz Cáceres. De acuerdo a los resultados de la investigación, el policía Montes de Oca fue quien realizó 11 disparos con su arma reglamentaria mientras que Caceres era quien conducía el vehículo.

El 27 de abril de 2017, por orden 71, el “ciudadano” González Montes de Oca fue designado tras un breve cursillo como “personal transitorio policial en el grado de Agente del Departamento General de Policía“. Luego de aprobar exámenes de lengua, geografía, historia y educación física, el estado le entregó la placa y el arma homicida. Si bien la policía tucumana, que no tiene escuela, ha implementado cursos de procedimientos policiales “a distancia” a través de webinars dictados por el Departamento de Policía de Los Ángeles, California, no hemos podido constatar que el agente González Montes de Oca haya accedido a esa capacitación.

Mauro Gabriel Díaz Cáceres, en cambio, es un agente experimentado. Según ha constatado el abogado de la familia Ferreira, el efectivo llega a la escena del crimen con al menos tres causas previas por temas relacionados distintos abusos y excesos en el ejercicio de la fuerza.

Cocaína y marihuana

El examen toxicológico realizado por la fiscalía determinó que aquella noche fatal, el agente Diaz Cáceres patrullaba la ciudad de Tucumán habiendo consumido cocaína y marihuana. Sobre este punto, se ha alegado que los exámenes requeridos por el ministerio público fueron cualitativos, no cuantitativos, y que no se determinó la cantidad de cocaína consumida, pudiendo deberse el positivo a que el agente tiene la costumbre, extendida en el NOA, de masticar hojas de coca. En este momento están en curso nuevas pericias más profundas para esclarecer este punto. Mientras tanto…

Ambos efectivos continúan prestando servicios activos en la policía de Tucumán. Ninguno fue apartado preventivamente del cargo, porque, parafraseando a Patricia Bullrich, no es política institucional andar tirando agentes por la ventana. No obstante, a pesar de haber rendido satisfactoriamente sus exámenes de lengua, geografía e historia, el estado no les sustituyó las armas utilizadas en el incidente del fusilamiento de Facundo, y les dictó trasladó hacia áreas administrativas. Adicionalmente, González Montes de Oca fue sumariado por posible consumo de substancias estupefacientes.

Las cámaras de vigilancia, convenientemente apagadas

La fiscalía informó que tratarán de reconstruir el hecho a partir de segmentos de filmaciones personales ya que la justicia solo cuenta con material de los instantes previos al asesinato de Facundo. Cuando la fiscal fue en busca de las cámaras de vigilancia claves para la resolución del caso, encontró que no había material porque las cámaras no estarían operativas. Casualmente, el agente imputado González Montes de Oca, antes de ser policía se habría dedicado a la instalación de cámaras de seguridad en Tucumán. Este punto, que compartimos en exclusiva en El Disenso, no ha sido considerado aún en la causa.

 

 

Entre la prueba fílmica recabada, se destaca un video que fue tomado por una vecina de identidad desconocida. En el se puede ver a los agentes hostigando a Juan, que yacía en el suelo herido de bala. Ante las súplicas del menor, que pedía atención médica para su amigo tendido en el piso a su lado junto a un importante charco de sangre, uno de los agentes le respondió en tono jocoso “sos bien picarito vos, ¿no?, andá y decile a todos ahora”. No se distingue a simple vista si el arma secuestrada a posteriori estaba en la escena, pero el registro deja en evidencia que los agentes habrían optado por burlarse de los menores, sin tomar ninguna medida de auxilio inmediato e incluso demorando el pedido de una ambulancia. El hospital Nestor Kirchner quedaba a escasos 150 metros de la escena. Ante el reclamo de los vecinos presentes, eventualmente se procedió a pedir el traslado del menor. La demora en la atención está siendo investigada como presupuesto de un posible delito de abandono de persona.

La declaración del médico de la ambulancia que atendió a Facundo

Luego de que la fiscal Adriana Gianoni llamara a declarar al médico que atendió en la escena a Facundo, surgieron nuevos datos en la causa. La ambulancia fue llamada casi una hora después de que la policía le disparara a los menores y si bien Juán había solicitado repetidas veces asistencia médica para su amigo, los policías abandonaron a Facundo, que agonizaba sobre el pavimento, habiendo podido acercarlo en un auto al hospital que se hallaba a escasos metros del lugar.

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Una captura del video donde Juán pide al policía que ayuden a Facundo

Al llegar la ambulancia, los policías ocultaron que se trataba de una herida de bala y solo informaron que el menor se había caído de la moto. Durante la declaración, el facultativo hizo notar que Facundo estaba inconsciente y realizó su ingreso al centro de salud anotándolo como herido en un accidente de tránsito. Horas después, al realizarle una tomografía, se descubrió que tenía una bala que le había atravesado el cerebro.

La familia de Facundo, que luego de 46 días pudo acceder por primera vez al expediente, espera que la fiscal cite a declarar a Cáceres y Montes de Oca. La doctora Gianoni ya cuenta con el resultado de la pericia que asegura que el revólver que supuestamente fue incautado por los oficiales junto al cuerpo de Facundo no tiene huellas ni material genético de ningún ser vivo y el barrido electrónico que confirma que Facundo no disparó arma alguna, lo que implica que no hubo un enfrentamiento como aseguraron los policías, sino que se trató de un asesinato.

 

La policía de Tucumán “Made in USA”

 



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