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El Disenso

Los autos de Sala, los de Morales y una balanza para cazar brujas

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en Interior/Política

Mientras los grandes medios que siguen cazando brujas te hacen creer que le secuestraron una flota de 20 vehículos de alta gama a Milagro Sala, desde El Disenso te mostramos algunos de los autitos de la familia Morales  y te contamos como se arma una caza de brujas.

Los autos de Sala

Esta semana los medios corporativos han publicado repetidos titulares “informándote” sobre la orden de secuestro de una flota de 19 autos de alta gama que serían de Milagro Sala. Esa es la respuesta del aparato hegemónico a la publicación realizada el domingo pasado por Horacio Verbitsky en Página 12. En aquél artículo, “el Perro” divulgó un flujo de nombramientos y dinero que podría haber enriquecido en casi un millón de pesos al único testigo que le dio una mano al gobernador Morales para lograr una condena de tres años en suspenso porque alguien, una vez, le tiró un huevo. La verdad, siempre chiquita, sepultada bajo el peso de la catastrófica tipografía del titular y escondida en un laberinto de términos hipotéticos o sugestivos, es que a Milagro le secuestraron su auto y otros cuatro fueron sustraídos de entre sus dos hijos, su marido y sus vecinos.

Los vehículos secuestrados, cuyo valor conjunto no llega a los dos millones de pesos aún si los hubieramos sacado esta misma mañana 0km de la concesionaria, son los siguientes:

  • 1 Peugeot 3008 utilizado por Raúl Noro (esposo de Milagro Sala) $516k
  • 1 Toyota Hilux utilizada por Claudia Chorolque Sala (hija de Milagro Sala) $514k
  • 2 VW Suran Cross utilizados por 2 vecinos de Milagro Sala $620k
  • 1 Smart blanco utilizado por Milagro Sala $350k

Gerardo Morales, envuelto en una situación política delicada, necesita a toda costa una victoria moral que le permita salir airoso de la crisis que su cautiva le genera. Cualquier progreso, por más insignificante que resulte en términos objetivos, es difundido de forma triunfal y exagerada por los medios nacionales, abocados últimamente a justificar de un estado de represión generalizada que siempre se adjudica a la provocación de manteros, indios, trabajadores o grasa militante.

La percepción generalizada sobre la culpabilidad de Sala es el producto de años de esmerada labor editorial, y da muestras del funcionamiento inquisitorial de la justicia argentina. El especialista Gacto Fernández considera que en la inquisición la duda no beneficiaba al acusado (in dubvio pro reo) sino a la creencia que sobre él se tuviera (in dubido pro fidei), de modo que etapa procesal no era más que la forma solemne de acreditar el prejuicio. El mejor ejemplo de ese modus operandi lo encontramos en la “balanza de las brujas”. Sucede que se creía que las brujas, para poder volar subrepticiamente o caminar sobre el agua, debían ser muy livianas, y se estableció con sano criterio que a tal efecto el peso corporal de la bruja seguramente fuera inferior a los cinco kilos. Entonces, cuando una mujer era acusada de brujería, la balanza se constituía en prueba crucial del delito. Se procedía a pesar a la acusada y si su peso era inferior a 5 kilos se la condenaba por bruja. Si, en cambio, la mujer pesaba más de 5 kilos, se la declaraba culpable de hechizar la balanza y se procedía a ejecutarla. En realidad, los Señores de la inquisición no siempre eran hombres sanguinarios; muchas veces, como Morales, solo confinaban a sus víctimas a la paciente oscuridad de sus mazmorras.

A Sala se la acusa de enriquecerse. La acusación es a priori, una percepción instalada. A efectos probatorios y no estando permitido el pesaje dentro de los instrumentos de prueba, se auditan sus propiedades. Si hubieran encontrado varios autos a su nombre, se hubiera publicitado como prueba indiscutible de que ha malversado fondos. Al no encontrarlos, además de demostrar que malversó fondos, proclaman que lo hizo mediante una sofisticada estructura de testaferros.

Detrás de la noticia difundida está el silencioso trabajo de una fiscalía qué, en concordancia con la voluntad política del gobernador, sostiene su persecución en un informe de bienes emitido por “nosis” sobre los allegados a Milagro. En esos informes consta la adquisición de vehículos, pero no dice nada sobre la venta. De este modo quien posee un solo auto y lo cambia cada dos años, puede ser apuntado como propietario de cinco vehículos. A partir de tan precario esfuerzo intelectual y sin siquiera revisar los cedulones municipales o el registro de propiedad automotor para constatar que algunos de los vehículos pudieran estar en manos de terceros, el juez ha ordenado el secuestro de 19 vehículos. Lo que no puede soslayarse es que el secuestro de los 5 vehículos, que para el aparato inquisitorial de Gerardo Morales constituye una victoria mediática, en términos objetivos no aporta absolutamente ningún dato sobre la culpabilidad de la dirigente en la causa de lavado; estamos ante una versión aggiornada, mediatizada y burocratizada de la balanza de las brujas.

Los autos de Morales

Ni la historia registra que algún clérigo haya sido sometido por la inquisición a la prueba de la balanza, ni en la actualidad periodística existe algún medio hegemónico que realice alguna publicación escarniosa sobre los bienes de amigos del poder real. Los tres hermanos Morales, Gerardo, Walter y Freddy, ocupan altos cargos en el gobierno de Jujuy. Gerardo es gobernador, Freddy es su Secretario de Gobierno y Walter dirige el Intituto de Viviendas y Urbanismo de Jujuy, desde donde maneja la caja de las cooperativas instaurando, al decir de Verbitsky, un esquema político de “plata o palos” para los cooperativistas.

Freddy tiene declaradas tres camionetas Toyota que, según sostiene su DDJJ, suman en conjunto el valor de $961.539,96. Se compone, con poco detalle, de la siguiente manera:

TIPO RODADO: Camioneta
MARCA: TOYOTA
MODELO: 2011
FECHA DE ADQUISICIÓN: 01-06-2011
VALOR DE MERCADO: $247.603,31

TIPO RODADO: Camioneta
MARCA: TOYOTA
MODELO: 2012
FECHA DE ADQUISICIÓN: 01-09-2012
VALOR DE MERCADO: $257.013,57

TIPO RODADO: Camioneta
MARCA: TOYOTA
MODELO: 2015
FECHA DE ADQUISICIÓN: 15-02-2015
VALOR DE MERCADO: $456.923,08

Walter Morales, cuyo patrimonio es el más modesto de la familia, solo posee una camioneta doble cabina valuada a precio de ganga en $283.600.

TIPO RODADO: Camioneta
MARCA: FORD
MODELO: RANGER DC 4X2
FECHA DE ADQUISICIÓN: 09-12-2013
VALOR DE MERCADO: $283.600,00

Gerardo, por su parte, declaró poseer solo dos vehículos de modelo desconocido con un valor conjunto de $690.000.

TIPO RODADO: Automóviles
MARCA: RENAULT
MODELO: 2011
FECHA DE ADQUISICIÓN: 15-01-2011
VALOR DE MERCADO: $210.000,00

TIPO RODADO: Camioneta
MARCA: FORD
MODELO: 2013
FECHA DE ADQUISICIÓN: 10-04-2013
VALOR DE MERCADO: $480.000,00

En suma, los hermanos Morales han declarado vehículos por 2 millones de pesos, ya con eso superan lo secuestrado al entorno de Sala. Las declaraciones juradas de sus esposas e hijos no son accesibles, y no hay ningún sistema inquisitorial que audite sus bienes, pero podemos ver a Daniel Morales fotografiar un flamante Citroen S3 descapotable, o a Gonzalo paseando en un Cuatriciclo no registrado cuyo valor ronda los U$S 16.000.

El Disenso

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La balanza habla por si misma… pero solo pesa brujas

Del ensayo extraordinariamente torpe de pesar al inquisidor en la balanza de la bruja no puede deducirse ninguna conclusión, al fin y al cabo no importa si se trata de Milagro, Gerardo o Doña Rosa, los vehículos adquiridos por esa persona, sus parientes y sus vecinos llevarán a cifras semejantes a las que publican los diarios respecto a Sala. Es probable que en los próximos días, como fruto de nuevos operativos o de una “ampliación de la línea de investigación”, el dato de un nuevo secuestro venga a alimentar la hoguera desde la tapa de los diarios. Sucede que los datos, que el conglomerado inquisitorial pretende hacer pesar por si mismos, no son más que la autoconfirmación falaz de una culpabilidad establecida a priori: la balanza del inquisidor solo sirve para pesar brujas.

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