El Disenso

Caso Paulina Lebbos: las principales hipótesis

El 11 de marzo de 2006, el cuerpo de Paulina Lebbos apareció en un descampado. Durante 11 años su padre, Alberto Lebbos, atravesó un largo proceso judicial tratando de dar con la identidad de quien asesinó a su hija, pero no fue hasta el inicio del juicio oral donde empezaron a salir a la luz graves irregularidades durante el inicio de la instrucción, que desempolvan líneas de investigación que ya fueron cerradas, insinuando nuevamente el escenario de trata y vínculos con el Caso de Marita Verón.

El 25 de febrero de 2006 Paulina Lebbos salió a bailar con un grupo de conocidos, tomo un remís junto a su amiga Virginia Mercado, quien según su testimonio asegura que se bajó en su casa mientras Lebbos seguía camino a la casa de Víctor Cesar Soto, su novio y padre de su hija de 5 años. Paulina nunca llego a destino. Su cuerpo fue encontrado 15 días después, en un avanzado estado de descomposición, a la vera de la ruta 301. Estaba de espaldas y solo se veía el codo. Su larga cabellera había sido arrancada. De acuerdo a una crónica de la época publicada en La Voz, “Lebbos vio el cuerpo boca abajo y por el codo lo reconoció “Es mi hija”, exclamó“. Las pericias posteriores determinaron que había sufrido mutilaciones en la zona bucal y vaginal, sus huellas dactilares fueron limadas. La causa del deceso fue determinada como asfixiada por estrangulamiento.

La hipótesis de “Los hijos del Poder”

Alberto Lebbos sumó a la causa la hipótesis que denomino “Los hijos del Poder“, aportando dos videos grabados que recibió a través de testigos que, en conversaciones privadas y cámaras ocultas, hablaban con terceros que aseguraban haber escuchado a “otros” referirse al crimen de Lebbos. De acuerdo a estos videos, se especulaba con que Paulina participó de una fiesta en un camping cerca del Dique El Cadillal, donde habría fallecido a raíz de una caída desde una mesa por un “estado de inconsciencia por consumo de alcohol y drogas”, siendo su cuerpo conservado en un freezer hasta su disposición final a la vera de la ruta. El primero de los testigos de los videos fue Raul Durango, quien supuestamente escuchó lo que contó durante un asado, pero sus dichos fueron desmentidos por dos testigos.

El fiscal Diego López Ávila trabajó largo tiempo en esta hipótesis, y no encontró elementos probatorios ni testigos directos que la sustentaran, todos referían a terceros que no lograban identificar a la fuente original de la versión echada a correr. Incluso la misma autopsia descartó la supuesta caída de Paulina que le habría provocado el deceso, y también la mención al freezer, ya que el cadáver no presentó síntomas de congelación. De acuerdo al laboratorio realizado al cuerpo, no se encontraron “restos de psicotrópicos, estupefacientes, u otras sustancias tóxicas”. Hoy no existen dudas de que la víctima falleció por estrangulamiento, fue ahorcada. Es muy probable que haya sido una persona. Los informes hablan de una mano, de hecho. Se habla de una compresión en la zona del cuello” detalló López Avila.

Durante la investigación de esta hipótesis, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) realizó un entrecruzamiento de llamados entre los posibles asistentes a la supuesta fiesta en el camping: Paulina Lebbos, Gabriel Alperovich y Sergio Kaleñuk. Los resultados echaron por tierra la linea de investigación, ninguno de los 3 teléfonos celulares estuvieron en el rango de las antenas de la zona de Raco o El Cadillal. Fue el mismo Fiscal Avila quien solicitó el sobreseimiento para Gabriel Alperovich.

Un ADN para la TV

En 2014, durante la investigación de la hipótesis “Los hijos del Poder“, el fiscal le solicitó a Gabriel Alperovich la realización de un ADN. Un par de días atrás, en el programa Panorama Tucumano el mismo Fiscal Lopez Avila detalló que en el caso Lebbos no se utilizó una pericia de ADN Nuclear sino ADN “Haplotipo Mitocondrial”, que es el que utiliza la línea ascendente materna y confirma, o niega, a toda la linea familiar de una misma madre. El ADN de Gabriel Alperovich fue negativo, siendo este resultado extensible a todos los hijos de la misma madre, lo que incluye también a su hermano Daniel.

Pero el tribunal aceptó la reciente solicitud de la querella para que Daniel Alperovich se someta a una extracción de ADN. Este titular se leerá en letras de molde en las primeras planas de Clarín y Nación, y también tendrá cobertura en los principales noticieros, ya que TN, Clarín y La Nación solicitaron el mismo día de conocida la citación, una acreditación especial para cubrir el evento “mediáticamente”. Un ADN, cuyo resultado ya se conoce, para descartar una hipótesis ya descartada.

Vuelven a la escena los vínculos con el Caso Marita Verón

Si bien el padre de Paulina Lebbos intenta en todo momento alejarse de la sombra de la trata y aferrarse a la hipótesis de “Los hijos del Poder“, no se puede desconocer que Paulina y su amiga Virginia Mercado tomaron un remís Fiat Duna bordó con vidrios polarizados en la zona del Abasto, a pocas cuadras de donde desapareció Marita Verón, y que en el marco del juicio por la desaparición de Marita, el juez federal N°2 Fernando Poviña dejó sentado que “(Rubén Ale) creó la firma Cinco Estrellas, la cual cumplía una doble función, por un lado, permitía realizar los traslados de personas víctimas de trata y, por otro, aparentaba realizar un negocio ilícito que servía de pantalla ideal para ingresar al circuito legal dinero proveniente de su delictiva organización. Se trata de indicios que fortifican el vínculo entre la explotación sexual de mujeres y los integrantes de la sociedad delictiva, Rubén Ale y María Jesús Rivero, verdaderos titulares de la remisería”. El remís que Paulina y su amiga tomaron, pertenecía a la remisería “Cinco Estrellas” de los hermanos Ale.

Según un informe de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), en el año 2006, en Argentina se denunciaron 476 mujeres “desaparecidas”, 70 de ellas, en la provincia de Tucumán. En todas las investigaciones judiciales relacionadas a estas causas, aparecen recurrentemente funcionarios públicos y políticos implicados.

De acuerdo a Susana Trimarco, la mamá de Marita Verón, el ex gobernador y ex presidente del Club Atlético Tucumán, Julio Miranda, fue señalado como la pata política y policial del negocio de la trata en la provincia: “Miranda protegía a la mafia que manejaba la droga y la prostitución de la Provincia, la mafia de los Ale“. El padre de Paulina lo conocía bien, ya que trabajaba en el área de Desarrollo Social durante la gobernación de Miranda, y fue este último quien le solicitó al gobernador Alperovich que conservara a Lebbos, quien quedó a cargo de la Secretaría de la Juventud. En ese entonces, Federico Augusto Masso formaba parte del equipo de Lebbos. En 2016 Masso fue el reemplazo de José Cano en la Cámara de Diputados.

Otro dato es el que relaciona a los Ale con Cano, ya que los hermanos en los 80s oficiaban de guardaespaldas de Ruben Chebaía, ex intendente de la UCR, actual alate de José Manuel, y quien estuvo a cargo de la “logística” del último acto eleccionario que contó con gran apoyo de las unidades de 5 estrellas.

A pesar de las conexiones expuestas durante el caso Verón, bien conocidas por Lebbos dado su cargo en el gobierno y la repercusión mediática generada, el padre de Paulina no acepta la hipótesis de que Paulina fuera secuestrada para trata, y que posteriormente reconociera a quien la capturó, o bien que los captores la reconocieran a ella, desatando ese trágico final.

Las irregularidades del Caso Lebbos fueron de la mano con encubrimientos y demoras en los tiempos procesales. En febrero de este año se cumplieron 12 años de un crimen aberrante, y a la fecha no hay una hipótesis sólida que apunte hacia quien/es habría/n perpetrado este asesinato. Mientras los años pasan, Paulina continua esperando justicia.

 

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